Después de tanto trotar, de tanto tropezar y de que cada vez cuesta más levantarse he llegado a una conclusión.
La vida es un parchís de multitud de jugadores, donde si no estás atento te comen. Han pasado ya unos años y he perdido algunas de mis fichas, mis estrategias y mis jugadas, pero aun me queda una y es hora de empezar a jugar. Harta de vivir perdiendo, me estoy empezando a crecer. Ahora juego con ventaja, pues ya se como ya que juegan todos mis adversarios, la mayoría de las estrategias ya están mostradas, ahora me toca a mí. Se acabaron las lágrimas al despedir las fichas, una más importante que otras, pero todas forman parte de mí, de mi vida, de mi juego... Simplemente estoy esperando a que me salga el próximo número y salir de ese caparazón que me puse hace años para defenderme de la amarilla, de la azul o de la roja...
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